La principal ventaja de comprar coches usados de segunda mano procedente de importación es, sin duda, la diferencia de precio con el coche de segunda mano nacional. Esta diferencia es aún mayor si la comparamos con el precio del coche nuevo. Sin embargo, en los coches de importación, el precio final no es tan sencillo de ver. Al precio que nos dan en el país de origen de origen debemos sumarle los gastos de transporte o de ir a buscarlo (en este caso también debemos tener en cuenta el tiempo que emplearemos en el viaje), los costes de las ITVs especiales y todos los impuestos y tasas que debemos pagar hasta tener el coche a nuestro nombre. Para calcular cuánto nos costará la transferencia nos será útil consultar el valor fiscal del coche que queremos comprar.
El principal inconveniente de la compra de coches usados es el riesgo. Este riesgo viene dado por la falta de información sobre el uso que sus anteriores propietarios han dado al coche y por las averías e incidentes que este haya podido sufrir. En el tema de los coches de importación el riesgo se incrementa si lo compramos directamente en el país de origen. Debemos ser siempre previsores, y pensar que podemos hacer si el coche nos comienza a dar problemas nada más traerlo. Aunque el coche sea de importación, si lo es de un país de la CE podemos reclamar y exigir una garantía. El problema es que todos estos tramites nos darán más quebraderos que si el coche lo hemos comprado a un concesionario nacional que trae coches de importación.













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